Oriundo de Matamoros, Tamaulipas, nació el 18 de Junio de 1832, recibió el poder de manos del general Díaz el 1o. de Diciembre de 1880, y cuatro años después, el 30 de Noviembre de 1884, volvió a entregarlo al propio general Díaz, pacíficamente. Hallábase en su hacienda de Chinpingo, en el Estado de México, cuando lo sorprendió repentinamente la muerte, el 8 de Mayo de 1893. El pueblo lo llamaba "El Manco " y armó el gran escándalo con su famosa ley del níquel.
El gobierno del general Manuel González
Don Porfirio, que ya había empezado a controlar los hilos del poder, desprestigió a los candidatos que no eran de su agrado y debilitó el apoyo que tenían. Finalmente, eligió un presidente permutable en cuya lealtad sabía que podía confiar implícitamente para impulsar el programa y que le devolvería el gobierno cuatro años más tarde, éste era el general Manuel González, que tenía además la ventaja de ser un militar prestigiado, su incondicional y coincidir en el programa de construcción de vías férreas. Por primera vez, en casi tres décadas, se transmitió pacíficamente el poder, aunque se llevó a cabo en medio de fraudes y violaciones al sufragio.
Manuel González continuó la obra económica y política de Díaz. Se preocupó por someter a los gobernadores al dominio de la Federación, reprimir el bandolerismo y los focos de disidencia, y avanzar en la estabilidad política del país. Se continuó con los fraudes electorales, la imposición de candidatos y la intervención en la política interna de las entidades federativas.
La construcción de ferrocarriles.
Durante su gobierno se reinició la construcción de los ferrocarriles y se tendieron más de 5 mil kilómetros de vía férrea en cuatro años. En marzo de 1884, ya se podía ir en ferrocarril de México a Chicago. Las compañías norteamericanas aprovecharon las ventajosas concesiones que habían firmado con Díaz. Al trazar los ferrocarriles impusieron, desde entonces, sus intereses, aprovecharon su fuerza y su capital para trazar las líneas ferroviarias hacia la frontera norte, sin pretender comunicar las regiones del país que más lo necesitaban, ni mucho menos conectar por medios ferroviarios las costas mexicanas de ambos mares. Para acelerar la construcción de las vías férreas el gobierno otorgó subsidios a las compañías constructoras, sentando las bases para una crisis de las finanzas públicas que se abatiría sobre el gobierno de Manuel González en la segunda parte de su mandato.
Para cubrir el pago de los subsidios el gobierno de Porfirio Díaz recurrió al expediente de entregarles tierras a las compañías ferrocarrileras: el Ferrocarril Nacional recibió 327 600 hectáreas, en 1910; Pearson, magnate ferrocarrilero, 1.5 millones de hectáreas en Chihuahua; los constructores del ferrocarril del Istmo de Tehuantepec recibieron 600 mil hectáreas. Lo que contribuyó a crear grandes latifundios en manos de empresarios norteamericanos, que incluso poseían grandes propiedades en la frontera norte. Violando la legislación nacional.
Un hecho significativo del desarrollo capitalista fue el fortalecimiento de los banqueros nacionales y extranjeros. El Banco Nacional Mexicana fundado en 1882 se fusionó con el Banco Mercantil Mexicano, en el que participaban capitalistas españoles y mexicanos, y originaron en 1884, el Banco Nacional de México, con atribuciones de recaudador de impuestos, de hacer préstamos y anticipos al gobierno y encargado de la Tesorería General. También en 1884, d Código de Comercio prohibió la apertura de nuevos bancos de emisión.
Durante el gobierno de Manuel González se expidió, en diciembre de 1883, la primera ley sobre Deslinde y Colonización de Terrenos Baldíos. Dicha ley autorizaba a colonos, nacionales o extranjeros, a "denunciar" las tierras vírgenes y a formar Compañías "deslindadoras" con las cuales el Estado firmaba contratos para medir y deslindar porciones del territorio nacional; en pago, las compañías recibían un tercio de las tierras deslindadas y gozaban del derecho de opción y de tarifas preferenciales para comprarle al gobierno los dos tercios restantes. La ley ponía un tope de 2 500 hectáreas a la superficie máxima que se podía recibir en pago y estipulaba que estas tierras no podían venderse a extranjeros. Dichas limitaciones nunca fueron observadas. Al amparo de esta ley se despojó a los campesinos indígenas de sus tierras y se constituyeron gigantescos latifundios.
Con la aplicación de las leyes de desamortización y, en general, con toda la política del gobierno favorable a los terratenientes, la situación de los campesinos empeoró. El gobierno del general González reprimió levantamientos indígenas en Hidalgo y San Luis Potosí. Se trataba de reclamaciones campesinas contra los hacendados que los despojaban de sus tierras.
La Crisis del Gobierno de Manuel González
A pesar del crecimiento económico y la estabilidad alcanzada, el gobierno de Manuel González terminó en medio del desprestigio público y del repudio popular. En la segunda parte de su mandato la economía del país empezó a verse afectada por la crisis mundial del capitalismo iniciada en 1883. Los capitales extranjeros dejaron de fluir a México y los productos de exportación perdieron mercados provocando una grave depresión en la economía nacional.
La Primera Reelección
Al ascender por segunda vez a la presidencia, este continúo la política que caracterizaría a su prolongado gobierno: represión a la disidencia y a los movimientos populares, apertura al capital extranjero, centralización del poder, impulso al capitalismo dependiente.
En el terreno político introdujo algunos cambios, producto de su experiencia en el ejercicio del poder. Se cuidó muy bien de impedir que surgiera una figura política que le pudiera disputar el poder.
En este periodo en forma decidida aplico el que iba hacer el lema de su gobierno “Poca política y mucha administración”. Con ello buscaba que el esfuerzo de los grupos que perseguían el poder se canalizaran en la administración pública y que dejaran aun lado las disputas por la presidencia, lo cual solo podía llevarse a cabo si se incorporaban a ella.
Una vez que hubo destruido todo rastro de federalismo, a poyo eh impulso a los cacique que habían plegado y a los que habían surgido bajo su dominio. De esta manera empezó a construirse una pirámide que tenia en su vértice al dictador y de la cual formaba parte los gobernadores, los caciques regionales, los jefes políticos, los hacendados, etc. Al mismo tiempo liquidó a aquellos que no se plegaron a negociar con él y aceptar su predominio. Tal fue el caso del general trinidad García de la Cadena, famoso político de Zacatecas, opuesto a la reelección de Díaz y al que se le aplicó la “ley fuga” en 1886. García de la Cadena había buscado la alianza con Heraclio Bernal, conocido bandolero social de Sinaloa, que contaba con el apoyo popular por su lucha contra los ricos de la región.
Esta alianza había sido temible para el porfirismo en la medida de que García de la Cadena era un político de alcances nacionales, con méritos propios y cierta fuerza política. Al buscar el apoyo de Bernal se hacía de una base social que podía ocasionarle un serio dolor de cabeza al régimen. Y es que el bandolerismo era en esos años una forma popular de la lucha de clases, el bandolero era un héroe nato de los pobres, personificaba su protesta contra el propietario y por ello desafiaba la autoridad constituida, tenía el apoyo de los pobres que le cantaban, protegían y difundían, engrandeciéndolas, sus hazañas. Con esta política de reconciliación, la base del porfirismo se amplió, la mayoría de los grupos políticos se insertaron en la administración y Díaz empezó a propiciar las pugnas entre ellos, conservando el papel de árbitro de sus disputas por tajadas del poder. De esta manera se cuidó mucho de que no surgiera una figura política capaz de hacerle sombra y consolidó su poder.
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